sábado, 10 de octubre de 2009

Puntos suspensivos... La lluvia cae (Parte I)

"...", "...", "..." No se cómo describir el sonido de la lluvia cuando comienza a caer, así que he descubierto un uso extra para los puntos suspensivos.

Salgo de entre las cuatro paredes que en su interior contienen computadoras, notas, lápices, envolturas de galletas, colillas de cigarro, tazas de café, y a pesar de esto, lo llamo trabajo. Hoy no tengo un gramo de esperanza, la dejé guardada bajo el tapete cuando salí de casa, quizá ahí permanezca más segura.

Comienza a caer la noche, hace aire, es otoño así que el viento es agradable, mi cabello revolotea un tanto alegre alrededor de mi cara, camino con pasos cortos y arrastrados aproximandome a una banca en el parque para esperar el transporte urbano, una vez sentada comienza la historia.

Puntos suspensivos otra vez, las gotas de agua siguen estrellándose como pequeños kamikazes sobre el adoquín formando figuras chistosas; esa de allá parece una bicicleta con llantas cuadradas, la de la derecha asemeja un diablito sonriendo, si tuvieran color, sus dientes serían amarillos como semillas de calabaza, en fin, creo que estoy debrayándome. Puntos suspensivos.

El sol va cayendo lentamente, se pierde entre las ventanas, el cemento; la ciudad poco a poco lo engulle como una serpiente con la boca muy abierta para tragarlo completo.

Puntos suspensivos, mi ropa y mi cabello se empiezan a humedecer, me hastía el sonido sde los autos sobre la avenida, un claxón por aquí, el barullo de los autos en todo, recortes urbanos gritando y luego las llantas rechinando... Ya no escucho los puntos suspensivos.

Olor a neumático quemado, una camioneta grande se impacta en la parte trasera de un auto, un poco más atrás otro vehículo siguiéndolo, el chillido de las llantas siemre me estresa. Una mujer que tiene finta de
socialité baja del carro chocado y se dirige fúrica hacia el idiota que le estropeo el 'ultimo modelo sólo doscientos kilómetros', él por su parte ya ha bajado de su troca monstruo (así se ve en comparación al pequeño auto en el que se incrustó) y justo antes de que ella empiece el reclamo, el hombre estira su mano dentro de la cabina, saca un arma y le dispara directo al rostro. Puntos suspensivos mudos, la lluvia sigue cayendo pero ya no puedo escucharla.

Desde que tengo memoria, siempre he tenido problemas para determinar a que distancia se encuentran los objetos. Cuando era niña y viajaba con mi familia, en carretea observaba por la ventana las casas y personas que se veían a lo lejos en el paisaje, asegurando que eran enanos viviendo en minúsculas construcciones dentro de nuestra realidad y alcance.

No tengo idea de a cuánto estoy parada de ellos, pero justo ahora me llega un olor a carne quemada y pólvora, es mentira que huele a sangre, menos ha de tener olor la masa deforme de materia gris, hueso, agua y polvo que se revuelve sobre el pavimento por la lluvia que cae, una tipa histérica comienza a gritar, los más recatados se esconden dentro de sus autos, otros tantos corren por la calle mientras los puntos suspensivos recobran el aliento y comienzan a gritar... Chubasco.